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Los créditos al consumo crecen un 19% hasta marzo

El Banco de España lo advirtió el pasado jueves en el Informe de Estabilidad Financiera: la presión sobre los márgenes de intereses de la banca en el mercado doméstico puede estar llevando a las entidades financieras a la búsqueda de fuentes alternativas de recursos que ofrezcan una mayor rentabilidad, pero que pueden llevar asociado un mayor riesgo. El regulador trató de advertir con este lenguaje casi cifrado del dinamismo observado en la concesión de créditos al consumo. Y no le falta razón. De acuerdo con los últimos datos publicados por la institución monetaria, las entidades financieras concedieron un total de 7.909 millones de euros en créditos al consumo en nuevas operaciones, un 19,02% más que en el mismo periodo del año anterior.

Los mayores importes se han dado en los créditos concedidos a entre uno y cinco años. En los tres primeros meses las nuevas operaciones han ascendido a 3.671 millones de euros, un 17,7% superiores a los 3.118 millones del primer trimestre de 2017. El mayor crecimiento porcentual se ha dado en los nuevos créditos aprobados con un periodo de amortización superior a los 5 años: 3.020 millones, frente a 2.561 millones de 2017, un 17,92% de crecimiento interanual.

El aumento de la concesión de créditos es la consecuencia, entre otras cosas, de la mejoría de la economía española y su traslación a la creación de empleo, que ha permitido que el consumo de los hogares haya sido el motor del crecimiento del PIB.

Tipos más altos

El Banco de España respalda este argumentario pero advierte de que «la evolución de este tipo de crédito y su morosidad habrá que seguirlas con atención en los próximos trimestres».

Los créditos al consumo siguen siendo los más rentables para el sector financiero. El tipo actual de interés de las nuevas operaciones se situó en marzo en el 8,57%, según los últimos datos del Banco de España. En 2017 cerraron en el 8,30%. Es un precio cuatro veces superior al de los créditos para la compra de una vivienda, pero los riesgo de impago están en la misma proporción. La ratio de morosidad del crédito para la adquisición de bienes de consumo duradero se ha reducido de forma signficativa en los últimos ejercicios. Ha pasado del 6,4 en diciembre de 2014 al 3,3% el pasado año. No ocurre lo mismo con la ratio del crédito para la adquisición de otros bienes y servicios corrientes. Se redujo notablemente en 2015, pero se ha incrementado desde entonces hasta cerrar 2017 en el 7,3%. Entre enero y marzo, la entidades de crédito han concedido un total de 4.955 millones para estos fines, un 6,3% más.

Retraso en las decisiones

¿Sucede lo mismo en otras economías de la eurozona». Con datos del Banco Central Europeo, España ha presentado desde 2015 tasas de crecimiento del crédito al consumo superiores a la media de la zona euro. Concretamente, desde mediado de 2016, España se ha situado a la cabeza de las principales economías que comparten la moneda única, con tasas de variación interanuales superiores al 10%. La institución monetaria cree que el comportamiento de los créditos durante la crisis fue «significativamente más desfavorable en España, con tasas de contracción de entre el 8 y el 12% anual, cuando en el conjunto de la eurozona se quedaron como media en el 2%. Explica que el comportamiento actual es posible que se deba a decisiones de consumo embalsadas y pospuestas durante los años de crisis.

El primer trimestre del año ha sido también muy favorable para la concesión de préstamos hipotecarios: se han otorgado 10.065 millones, un 12,97% más.

A pesar de esta pujanza, el saldo vivo de los créditos sigue sin despegar. Los españoles deben 517.649 millones de euros en concepto de préstamos hipotecarios. Son 2.200 millones menos que a cierre de 2017 y lejos de los más de 600.000 millones de 2013. La deuda por créditos al consumo permanece estable, en torno a 175.000 millones.

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